San Agustín de Valle Fértil – Argentina

San Agustín de Valle Fértil: turismo marginal y nuevas experiencias en torno al auto-conocimiento. Como su nombre lo indica, la abundancia de vegetación que presenta el valle en el que se encuentra esta ciudad contrasta con uno de los lugares más áridos de la tierra como el Valle de la Luna.

Inclusive, es esta característica de ser un oasis en medio del desierto el punto más destacado en la oferta turística que proporciona la Secretaría de Turismo de San Juan… Por otra parte, con respecto a los grupos humanos que pueblan la comarca.

Imagen valle fertil en argentina, san agustin

Dicha oficina comunica a través de sus publicaciones y sistemas de informatización una cantidad de datos heteróclitos compuestos por leyendas regionales, relatos sobre los antiguos pobladores, orígenes de las fiestas tradicionales, sitios de interés histórico y objetos con contenido cultural. En pocos términos, se presenta la historia oficial de cada localidad, entre otra información sobre esta apacible comunidad serrana.

Imagen valle fertil en argentina, san agustin

En 1788 fue fundado el paraje nombrada Villa San Agustín de Jáuregui. Los colonos que la fundaron ocuparon un asentamiento de los Yacampis -grupo emparentado con los Diaguitas. La historia oficial cuenta que ante la ocupación española del valle, las comunidades indígenas migraron hacia el norte, internándose en el desierto donde se establecieron; se encuentran, incluso hoy, localidades aisladas, como por ejemplo Baldecitos o Chucuma, evidencias de este éxodo hacia fuera del valle. Aunque la supuesta timidez indígena marcada en la breve reseña histórica del lugar expresa la independencia de las comunidades, la actualidad cultural de la población regional demuestra los siglos de convivencia entre poblaciones autóctonas y españoles. De dicho contacto surgen las actuales prácticas culturales tradicionales de los indígenas, aunque resignificadas dentro de un contexto de sentidos modernos, como lo es el consumo del San Pedro.
El turista que visita este tipo de destinos no es el tradicional contingente de huéspedes interesados en la comodidad, el ocio, la formalidad, sino todo lo contrario. La mayor parte de los visitantes que recibe el pueblo en los meses de verano son mochileros, viajantes informales que buscan la vida rústica del acampe y la experimentación de nuevas vivencias en contextos socioculturales no cotidianos; en virtud de estos objetivos, este tipo de turista se muestra interesado por el turismo cultural, de aventura, ecológico y otros tipos similares que estén de acuerdo con la tendencia que marca su perfil de consumo. Particularmente, muchos de estos visitantes que se trasladan al valle durante esta época del año desean experimentar los efectos psicoactivos de la infusión de pulpa del cactus del San Pedro, potente alucinógeno tradicionalmente utilizado en rituales de curación y de adivinación chamánica desde hace 3500 años en diversas comunidades a lo largo de toda la Cordillera de los Andes, según cuenta la evidencia arqueológica encontrada sobre la precolombina Tihuanaco. La experiencia de espiritualidad y conocimiento personal que expresan aquellos que lo han consumido es el mensaje que coopta a los nuevos visitantes.
Por otra parte, el consumo local del cactus esta popularizado entre jóvenes y adultos.

Imagen valle fertil en argentina, san agustin

Los usos medicinales que se le conocen se extienden a niveles parecidos a los atribuidos al ayahuasca en el Brasil; ambos intervienen en la salud de la población como remedios tradicionales para enfermedades comunes, por lo cual su consumo se vuelve habitual en todas las cohortes etarias de la población. Sin embargo, el uso preferente que se le otorga a este remedio tradicional andino es como ‘remedio del alma’, interviniendo en la esfera mental de la persona que lo ingiere y conduciéndolo a un estado en el que se promueve la auto-reflexión. Esta aplicación adquiere ribetes religiosos puesto que la persona se induce dentro de una profunda relajación durante el trance, propiciando un estado mental ideal para la introspección y la meditación. La experiencia comentada por algunos de los asiduos bebedores del San Pedro -residentes en la ciudad de San Juan- describe un estado de sopor físico y mental, en donde lo afectivo y lo perceptivo se confunden dentro de la experiencia, derivando en un nuevo punto de vista sobre la propia situación personal atravesada en su vida cotidiana. Esta reinterpretación de los propios estados afectivos permite percibir el logro de una reflexión íntima, es decir, un aprendizaje vivido como una experiencia de espiritualidad.
En este sentido, con lo dicho hasta ahora podemos dar cuenta de la existencia de una resignificación del consumo del cactus del San Pedro de acuerdo a los tiempos que corren, en el que convergen tradiciones andinas precolombinas con discursos sobre la espiritualidad propio de un moderno cristianismo alternativo marcadamente representado dentro del contexto religioso urbano. Acompañando a las ideas modernas sobre la religiosidad, el sentido tradicional de la curación chamánica con San Pedro actualmente se condensa en el polo de la espiritualidad cristiana.
En esta interpretación actualizada de sus tradiciones, las jóvenes generaciones de vallenses organizan las reuniones para libar la infusión del San Pedro que preparan fuera del pueblo, construyendo su propia y particular identidad étnica actualizada. Incluso, hay un fuerte sentimiento de pertenencia identitaria a “lo diaguita” entre los pobladores de la región, adscribiéndose a una tradición cultural recibida como herencia de sus antepasados, los cuales vivieron en ese páramo y actualmente se los rememora recuperándolos. Siguiendo los estudios hoy ya clásicos sobre la etnicidad -como los realizados en los años ‘60 y ’70 por Roberto Cardoso de Oliveira y también por Frederick Barth (Ringuelet;1987)-, podemos comprender cómo a través de la actual resignificación que la gran mayoría de los vallistos hacen de sus propias tradiciones autóctonas, ellos ejecutan la manera por la cual construyen su propia adscripción étnica, expresando su auto-identificación en los términos de “un pueblo descendientes de diaguitas”, siendo una característica diacrítica con la que éstos se diferencian de las demás localidades.

Imagen valle fertil en argentina, san agustin

La disponibilidad del cactus y el preparado precisa de alguien entrenado en el tema, requiriéndose necesariamente un vallense para preparar la planta de la manera adecuada y conseguir la bebida psicoactiva buscada. Debido a que la explotación del San Pedro como atractivo alucinógeno para los turistas obviamente no es oficial, la relevancia turística que adquiere este recurso cultural -de particular autoctonía- se presenta complementando otros tipos de actividades aconsejadas para el visitante, como el Rally de autos y motos tan esperado por los residentes del valle.
La relación entre la infusión preparada por alguien especialista y el transito turístico no es monetaria, ni tampoco directa. En virtud del componente religioso que presenta el preparado de San Pedro en los Andes y las creencias en torno al cactus de una población supersticiosa, ningún lugareño cobraría dinero por prestar sus servicios y oficiar tales ceremonias involucradas en la cocción. A lo sumo, se establece algún tipo de retribución por comida u otro tipo de recurso. De esta manera, a partir de esos intercambios se conforma algún tipo de economía marginal basada en el recurso del San Pedro a lo largo de toda la zona.
La creciente demanda de cactus oriundos de Valle Fértil, últimamente provocó una reacción entre los habitantes del valle, la cual derivó en que algunos medios de comunicación difundieran la noticia de la depredación a la que se somete actualmente el patrimonio natural de la ciudad. Los principales acusados fueron los continuos contingentes de mochileros que buscan el cactus de San Pedro y estropean la belleza floral de la región. De esta manera, los disconformes con el exceso de visitantes que van a beber San Pedro al valle lamentan la perdida de los cactus dentro de la ciudad.

Imágenes obtenidas de los usuarios; taisc, Ostrosky Photos, en flickr.com

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