Luarca, la perla de la costa asturiana

La costa cantábrica está llena de rincones fantásticos y salpicada por numerosos y coquetos puertos. Para muchos, el más bonito de todos está en Asturias y no es otro que el de Luarca.

El verdadero encanto de este lugar mágico del norte de España no sólo está en la zona del puerto, sino también en los meandros del Río Negro, su cautivadora atmósfera marinera, que parece propia de otras épocas, y por supuesto su gastronomía. Esto último, en realidad, podríamos extenderlo a casi cualquier destino del Principado de Asturias.

Para el visitante, Luarca tiene dos zonas bien diferenciadas: el casco antiguo, de indudable sabor medieval, y la zona moderna, donde se levantan elegantes edificios del siglo XIX, muchos de ellos “casas de indianos”, palacios construidos por los emigrantes que regresaban a su tierra después de hacer fortuna en América.

Un lugar especial y a la vez imprescindible en este lugar es el Museo del calamar gigante en Luarca, donde se conservan y exhiben impresionantes ejemplares de estos monstruos del mar. Una visita que fascina tanto a los adultos como a los niños y de la aprender muchas cosas.

La carne de los calamares gigantes no es comestible, debido a que contienen una gran cantidad de amoniaco, pero no hay que preocuparse: en Luarca hay muchas otras delicias que probar. En los restaurantes del puerto la oferta es maravillosa y no deja lugar a dudas: marisco y sidra. Especialmente recomendables son la caldeirada o guiso marinero o la exquisita merluza a la sidra. Ya de postre, el arroz con leche o los frixuelos, por ejemplo.

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