Ítaca, la isla de Ulises

No suele ser un destino habitual en los cruceros por las islas griegas, pero su nombre sigue despertando fascinación entre los amantes de la historia, la literatura clásica y las leyendas. Nos referimos a Ítaca, la isla de Ulises.

La Odisea es tal vez el primer relato de viajes de la historia, que narra las peripecias del viaje de regreso del héroe desde Troya hasta su patria, la pequeña Ítaca, en aguas del mar Jónico, donde le esperaban su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Por eso lo primero que ve el visitante cuando atraca en el minúsculo y precioso puerto de la isla es una estatua del antiguo héroe.

Pero además de un lugar de leyenda, Ítaca es también un maravilloso rincón mediterráneo. En el interior, hay aldeas como Exogi y Anogi, construidas sobre la falda de la montaña, en las que el tiempo parece haberse detenido, y tesoros naturales inesperados como la Cueva de Mármol o de las Ninfas, de gran interés arqueológico.

Las playas son también de leyenda: Jirimbi, Paliocáravo, Lucha, Yidaki, Kioni, Poli y Amudaki son algunas de las más conocidas, aunque en ninguna de ellas hay arena, sino guijarros. Otros lugares destacados del litoral de Ítaca son los pueblos marineros de Frikes y Kioni, llenos de tabernas y restaurantes donde disfrutar deliciosos platos de pescado y marisco, con el inconfundible sabor de Grecia.

El modo más sencillo para llegar a Ítaca basta con tomar el ferry desde la vecina Kefalonia y navegar unos 45 minutos. Nosotros lo sabemos hoy, pero esta es una información que hace tres mil años le habría venido muy bien a Ulises.

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