Viajar a Lisboa

Lisboa es una de esas ciudades europeas con encanto, que te envuelven desde el primer momento con el aire a antiguo que la invade. Perderse entre sus calles, ya sea a pie, o en tranvía, es uno de los mayores placeres de los que se puede disfrutar al llegar al capital lusa.

Una majestuosa entrada nos da la bienvenida. Dos espléndidos puentes, el del “25 de Abril”, y el “Vasco de Gama” (construido con motivo de la Expo 98), dan paso a una de las ciudades con mayor encanto de Europa. Junto al “Puente 25 de Abril”, se erige el imponente “Cristo Rey”, estatua protectora de la ciudad de enormes dimensiones, desde la que se puede ver cómo las aguas del río Tajo se entremezclan con el mar.

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Pero Lisboa no es sólo pasado, también es presente, un presente que se refleja intensamente en las construcciones contemporáneas realizadas con motivo de la Exposición Universal de 1998.
Recorrer el centro de la ciudad, es un regalo para los sentidos. Antiguos edificios, muchos de ellos coronados con indiscretas buhardillas, bordean las calles; y aunque la mayoría se encuentran algo deteriorados, tienen ese toque especial, que nos sumerge en el pasado reciente.

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¿Qué visitar?
De nada sirve ir a Lisboa, si no se disfruta de sus miradores. Rincones escondidos en las zonas y barrios más elevados de la ciudad, desde donde se pueden contemplar impresionantes vistas. Algunos de los indispensables son, el de Santa Justa, con su imponente elevador, el del Castillo de San Jorge, el de Santa Catalina o el de Nossa Senhora do Monte.
En cuanto a los monumentos no te puedes perder:

-Monasterio de los Jerónimos, con su imponente claustro;
-Castillo de San Jorge, que destaca por su privilegiado emplazamiento;
-Torre de Belem,
-Plaza de Comercio y las calles colindantes, como la Rua del Oro y la Plata;
-Catedral,
-Los barrios alojados sobre las siete colinas en las que se dispone la urbe.

Lisboa “verde”…
Para los amantes de la naturaleza se hace imprescindible acercarse al Oceanario de Lisboa, situado en el Parque de las Naciones, y donde se pueden contemplar numerosas especies de marinas pertenecientes a cuatro océanos; y la Estufa Fría, un parque botánico, dividido en diferentes climas, que nos muestra las especies botánicas más llamativas del planeta.

Normalmente los domingos nos podemos acoger a descuentos en las entradas a algunos monumentos, como el Monasterio de los Jerónimos.

¿Qué transporte utilizar?
Para movernos dentro de la ciudad es preferible no hacerlo en coche, dado lo dificultoso, intrépido y arriesgado del modo de conducción que caracteriza a los portugueses. Es preferible utilizar el metro, (que sólo cuenta con 4 líneas y en el que es muy fácil desenvolverse); el autobús (aunque vayan preparados para los baches); el tranvía (de un encanto especial); o los taxis, que son bastante económicos, pero no aptos para cardiacos (por la velocidad a la van). Los más andariegos, pueden disfrutar de la ciudad a pie, aunque para las cuestas y las largas distancias, es mejor la ayuda de uno de los medios de transporte anteriormente citados.

¿Qué comer?
Y por último, en los restaurantes diseminados a lo largo de toda la ciudad, podemos disfrutar de la gastronomía portuguesa. En ella, destacan los deliciosos platos elaborados con base de pescado, como es el bacalao, la lubina,… Por su parte, en los postres, no te puedes perder los típicos “pastelitos de belem”. Y en la bebida el vino verde, de un increíble sabor, hará las delicias de los más exquisitos. Para completar un día en Lisboa, se puede acabar la noche cenando en alguno de los restaurantes del Barrio Alto, mientras escuchamos un melancólico fado, y así tener una velada inolvidable.

A la hora de comer, es bueno saber, que con pedir un solo plato es suficiente para quedar bien comido, ya que normalmente las piezas de carne y pescado vienen acompañadas de ensaladas, patatas u otro tipo de guarnición. Otro aspecto curioso que llama la atención, es que en la gran mayoría de los establecimientos, no sirven refrescos en botellas de cristal, suelen ser, todas en lata, y que las botellas de agua son de tamaño pequeño.

En cuanto a los idiomas…
Además del portugués, no hay problema para comunicarnos en español o en inglés, idiomas que la población portuguesa entiende perfectamente.
Así que anímate y “déjate caer” por Lisboa, una ciudad inolvidable…

MAPA SATÉLITE DE LISBOA

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