Syros, el secreto del Egeo

¿Por qué Syros es una isla bulliciosa tan desconocida por los turistas extranjeros como celebrada por los atenienses? Una buena pregunta, aunque la respuesta no es lo más interesante. Lo que realmente importa es que esta circunstancia convierte a esta isla en el gran secreto del Egeo, un paraíso que los griegos no están dispuestos a compartir con nadie.

Aquí se encuentra la hermosa localidad de Hermópolis, la capital de la isla y también de las Cícladas, un pueblo construido alrededor de una fortaleza por los venecianos en el siglo XII. Sus estrechas calles y escaleras de mármol conducen a lo alto de la colina de Ano Syros. Allí está la iglesia de San Jorge, desde donde disfrutamos de increíbles vistas panorámicas de seis islas vecinas.

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En Syros hay pocos turistas extranjeros en comparación con otros grandes focos de la zona como la ruidosa y abarrotada Mykonos, a tan solo 20 km de distancia hacia el este. Y eso que las playas de la isla son fabulosas, en especial las de la costa norte.

Mejor idea que tomar el ferry a las discotecas y fiestas multitudinarias de Mykonos es la de embarcarse en una lancha del puerto y pedir al patrón que nos lleve a un periplo mágico por las minúsculas islas de Lia y Grammata, que esconden encantadoras calas solitarias ocultas entre verdes pinares y grandes colinas rocosas.

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En Hermópolis (o Ermoupolis) hay buenos hoteles y agradables restaurantes en los que cenar mirando el mar y disfrutando de la típica música del bouzouki en vivo. A este pequeño paraíso tan desconocido y poco habitual en las guías de viaje se puede llegar por avión o en el ferry desde Atenas.

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