Zalipie, el pueblo pintado de Polonia

Zalipie es un pequeño pueblo del sur de Polonia conocido por sus casas pintadas. Un destino turístico cada vez más famoso, y todo gracias a la tradición de sus vecinos de decorar tanto el exterior como el interior de las casas con vistosos dibujos y colores. Por eso dentro del país esta localidad es conocida como “el pueblo pintado”.

La tradición se originó cuando las mujeres de Zalipie decidieron mejorar el aspecto de sus casas, cuyos techos y paredes presentaban un feo color gris oscuro a causa del mal funcionamiento de sus viejas estufas y chimeneas que no extraían correctamente el humo. Para cubrir todas estas feas manchas de hollín en las paredes comenzaron a pintarlas con cal y más tarde, empezaron a crear dibujos más elaborados. Estos son algunos bellos ejemplos:

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Uno de los motivos más usados son las composiciones de flores. Las mujeres ponen especial énfasis en la decoración de las amplias cocinas aunque también es costumbre pintar vistosas guirnaldas de flores debajo de las imágenes y alrededor de ventanas y puertas.

La ornamentación sencilla a base de puntos, curvas, círculos, zig-zags y líneas onduladas dejó paso con el tiempo a dibujos cada vez más complejos y elaborados, auténticas obras de arte. Lo mismo se puede decir de los materiales usados: al principio, solo arcilla marrón, hollín y cal; y de los instrumentos, esos primitivos cepillos de pelo de caballo.

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Hay unas fechas especiales en Zalipie: la primera semana después de la fiesta del Corpus Christi, cuando tiene lugar el concurso para premiar la casa mejor pintada. La competición se celebró por primera vez en 1948 y con el tiempo se extendió a otros pueblos de los alrededores, como Kuzie, Niwka y K?y?. “Loa pueblos pintados” del sur de Polonia.

Pintor más conocido de Zalipie era Felicja Cury?owa (1904-1974), y desde su muerte a su casa de campo de tres habitaciones se ha convertido en un museo.

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