Recorrer Roma en Metro

A diferencia de a otras grandes capitales europeas, la capital italiana cuenta con una red de transporte subterráneo bastante pequeña. La razón por la cual el Metro de Roma es tan modesto (solo dos líneas con apenas 38 kilómetros de recorrido) se debe a la increíble riqueza arqueológica que esconde su subsuelo: es imposible hacer un agujero en sus calles sin encontrarse con algún tipo de vestigio arqueológico de su larga e intensa historia.

Pero a pesar de estas limitaciones, el metro romano es uno de los mejores medios para moverse con rapidez por la ciudad. Se trata de un medio de transporte muy fácil de usar y muy práctico. Mucho más descansado que ir a pie y por supuesto mucho más relajante que el coche.

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Así que te recomendamos el Metro de Roma para tu visita a la Ciudad Eterna. Puedes comprar los tickets y abonos en las taquillas y las máquinas automáticas de las estaciones, pero también en estancos, kioscos, agencias de viaje, hoteles e incluso algunas cafeterías. Los billetes tienen que ser validados antes de subir y, a diferencia de lo que pasa con los autobuses naranjas de la ciudad, poca gente se cuela.

El metro abre todos los días desde las 5:30 a las 23:30 horas, alargando su funcionamiento durante los fines de semana. También a diferencia de los autobuses el servicio es muy puntual, con frecuencias de aproximadamente cinco minutos.

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La red del metro de Roma se articula en torno a dos líneas: la Línea A o línea naranja, que cuenta con 25 paradas, entre ellas la de los Museos Vaticanos y la Plaza de España; y la Línea B o línea azul, que es la que usaremos para visitar el Coliseo. Ambas líneas se entrecruzan en la estación de tren de Termini, la más importante de la ciudad. Algo menos interesante para los turistas es la Línea C o línea rosa.

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