Marsella, donde el jabón es arte

Hay muchos motivos para viajar a la ciudad de Marsella, pero ninguno para no comprar unas pastillas de su famoso jabón que aun en nuestros días, se sigue elaborando de forma tradicional en el sur de Francia, tal y como se hacía en el tiempo de los antiguos galos.

Es a comienzos del siglo XVII cuando las savonneries marsellesas empiezan a producir en serie y a exportar su jabón aromático a todo el mundo. La calidad de sus producciones es tal que la marca “jabón de Marsella” adquiere fama mundial y se exporta en grandes barras de 5 kilos cada una. De aquella época dorada hoy todavía se mantienen en activo algunas fábricas: la jabonería artesanal de Le Sérail y las jabonerías industriales Chimiotechnic y Compagnie du Midi. Todas se pueden visitar y son una importante atracción turística en la ciudad.

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La receta original de este jabón se elabora a partir de una emulsión de aceite de oliva y de sosa que se consigue mediante la incineración de ciertas plantas como salicornio o kali. Esa es la base, aunque los métodos han evolucionado mucho, sin mencionar las fórmulas secretas de cada casa.

La variedad más demandada (la que todos los que visitan Marsella encargan para llevarse a casa) es la llamada jabón de mármol, conseguida a base de aceite de sésamo cuyo contenido en ácidos grasos es del 60%.

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Nuestra recomendación es visitar la factoría de Le Serail, el último bastión de la jabonería tradicional marsellesa. La factoría se ubica en el número 50 de Boulevard Anatole de la Forge. Allí se halla tambi´ñen una surtida tienda con todas las variedades que se fabrican en diferentes formatos y tamaños. Se habla español.

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