Visita a Viana do Castelo

Su fortaleza, compuesta de murallas grises y un profundo foso, revelan que Viana do Castelo, en el norte de Portugal, fue en otros tiempos una ciudad fronteriza lista para defenderse de cualquier ataque. Hoy, en tiempos donde las fronteras europeas se han desvanecido, es la primera parada de todo viajero que se adentre en tierras lusas desde Galicia, cruzando el río Minho.

Viana do Castelo se encuentra a orillas del río Limia y, tan solo con cruzar el puente levadizo que da acceso a la ciudadela, nos damos cuenta de que se trata de un destino especial, repleto de museos, iglesias y emblemáticos edificios. Aquí se respira historia.

Plaza de la Republica en Viana do Castelo.

Tradicionalmente los españoles acudían a este lugar a comprar paños, toallas y otros productos textiles a precios mucho más baratos que al otro lado de la frontera. Esas tiendas todavía existen, llenando de color las pulcras calles de Viana do Castelo, aunque esta ciudad tiene mucho más que ofrecer:

El sitio ideal para comenzar tu recorrido por esta ciudad es la Plaza de la República en la que confluyen las numerosas callejuelas que conforman la parte más histórica de la ciudad. En la plaza está el viejo Ayuntamiento, el Museo del Traje, la Fuente Central y el Hospital de la Misericordia.

Vale la pena admirar las casa tradicionales de los siglos XVII y XVIII cuyas fachadas están adornadas con preciosos balcones con macetas y galerías acristaladas. Tampoco hay que dejar pasar la ocasión de probar los mejores vinos de la zona y degustar las especialidades portuguesas en sus tabernas y restaurantes.

Antes de dejar la ciudad es recomendable subir al mirador del Monte de Santa Lucía, al cual puedes llegar en el funicular y disfrutar de unas vistas espectaculares de la Viana do Castelo y sus alrededores.

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