Glass Beach, una playa nada corriente

En el mundo existen playas de arena de diferentes colores y texturas, o playas de rocas y guijarros. Ninguna de ellas es como Glass Beach, una playa nada corriente, única en el mundo, ya que en lugar de arena o piedra tiene millones de pedacitos de cristal que las olas han limado hasta redondearlos.

Esta playa tan peculiar se encuentra cerca de Fort Bragg, California, y aunque hoy es un lugar curioso y llamativo que atrae a numerosos visitantes en otros tiempos fue todo lo contrario. En realidad aquí hubo durante décadas un vertedero de basura. Los cristales de colores que hoy adornan sus orilla no son otra cosa que desechos transformados en arena de playa. Un reciclaje perfecto de la Madre naturaleza.

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Desde 1949 hasta 1967 millones de toneladas de basura fueron arrojadas al mar en esta parte de la costa del norte de california. Un despropósito y un crimen ecológico al que la Junta de Calidad del Agua Costa Norte finalmente puso fin, aunque con cierto retraso.

El Océano Pacífico, paciente y constantemente, se ha dedicado a limpiar este desastre. Más de 45 años de oleaje y mareas han purificado sus aguas (hoy bañarse en Glass Beach no entraña ningún peligro para la salud, aunque los que conocen la historia del lugar no acaban de convencerse) y han convertido los cristales en pequeñas piedras de colores, lisas e inofensivas.

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En 2002, el Sistema de Parques del Estado de California compró Glass Beach y, después de una nueva y concienzuda limpieza, la  incorporó a los terrenos que forman el MacKerricher State Park.

La playa recibe cada día la visita de numerosos turistas los cuales, a pesar de estar estrictamente prohibido, no pueden resistirse a meter en sus bolsillos unas cuantas de estas curiosas piedras de colores. El souvenir perfecto de “la playa de los cristales”.

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