Navegando por el fiordo de Oslo

Si se trata de disfrutar de los fiordos noruegos, ¿por qué no empezar por la capital del país? El fiordo de Oslo (Oslofjorden) ofrece muchas ventajas, y no solo a los que lo pueden recorrer en un crucero, sino también a los que disponen de más tiempo y, en su visita a la ciudad, deciden explorarlo con calma gracias al transporte público.

Las líneas de ferry 92 y 93 conectan las islas y pequeños puertos del fiordo con la ciudad. Una de las más famosas es Hovedoya, también llamada “la isla del picnic”, pequeña pero muy querida por los habitantes de la capital. Lo mejor: se llega hasta ella en apenas 5 minutos. Otra pequeña joya del fiordo es Lindoya, protegida como parque natural.

Oslofjorden - Øy med kolonihytter

Otro paraíso verde a escasos minutos en barco desde Olso es el Parque natural de Gressholmen-Rambergoya, constitiudo en 1992 y formado por las islas de Heggholmen, Gressholmen y Rambergoya. En verano hay muchas frecuencias de ferry para llegar aquí pero en invierno las salidas son escasas e incluso pueden llegar a interrumpirse a causa del mal tiempo.

Como curiosidad cabe señalar que Gressholmen acogió el aeropuerto principal de Noruega entre 1927 y 1939, hasta la construcción del de Fornebu.

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Lo que hace especial al fiordo de Oslo es que, a diferencia de los del resto del país, no está bañado directamente por las aguas del Atlántico sino por las del Skagerrak, una extensión marina que conecta el mar del Norte con el Báltico.

Desde el puerto de la capital noruega zarpan a diario los barcos rumbo a Copenhague y Frederikshavn en Dinamarca y el de Kiel en Alemania. La entrada y salida del puerto, a través del estrecho fiordo a lo largo de casi 50 kilómetros, es simplemente espectacular. Una de las mejores experiencias en este tipo de cruceros.

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