London Eye, súbete a la noria de Londres

Hasta hace poco, desde el London Eye se obtenían las vistas más espectaculares de la capital británica, al menos hasta la inauguración del imponente rascacielos Shard el año pasado. Aun así, sigue siendo una de las atracciones más solicitadas por todos los que viajan a Londres: la silueta de la gran noria girando a orillas del Támesis se ha convertido ya en uno de los grandes símbolos de la ciudad.

El London Eye se sitúa junto al puente de Westminster. La gran noria tiene una altura de 135 metros y fue instalada hace trece años de manera provisional para dar la bienvenida al nuevo milenio. Sin embargo, el éxito y la acogida, tanto por parte de los londinenses como por parte de los turistas, fue tan grande que las autoridades decidieron que se quedara ahí para siempre.

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Por eso todos los que viajan a Londres incluyen la visita al London Eye en su lista de lugares imprescindibles, a la misma altura del Big Ben, Trafalgar Square o Hyde Park, por ejemplo.

Subirse a una de sus 32 cabinas, amplias (su capacidad es de 25 personas), confortables y completamente acristaladas, es una experiencia absolutamente recomendable, la mejor forma de admirar la grandeza y el encanto de Londres desde lo más alto.

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Eso sí, el precio del billete  no es precisamente barato (al cambio, unos 22 €) y encima hay que hacer largas colas para acceder a esta atracción. Sin embargo, la espera vale la pena. La vuelta completa tarda cerca de diez minutos pero la recompensa es enorme, tanto si viajas con niños como si no.

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